• Document: GUSANOS DE LA TIERRA Robert E. Howard
  • Size: 403.39 KB
  • Uploaded: 2019-02-13 03:52:57
  • Status: Successfully converted


Some snippets from your converted document:

Librodot Gusanos de la tierra Robert E. Howard GUSANOS DE LA TIERRA Robert E. Howard EDITADO POR "EDICIONES LA CUEVA" Librodot Gusanos de la tierra Robert E. Howard 2 PREFACIO ¿Cómo puedo soportar el yugo del trabajo y sudar bajo la ronda de los días mientras en mi alma suenan por siempre los tambores de Pictdom? Los tambores de Pictdom Hay una afición mía que me tiene perplejo hasta el momento actual. No estoy intentando darle un significado misterioso o esotérico, pero el hecho es que no puedo explicarla ni entenderla. Se trata de mi interés en el pueblo que, en aras de la brevedad, he designado siempre como los pictos. Soy consciente, por supuesto, de que mi uso del término puede ser cuestionado. El pueblo conocido en la historia como picto es nombrado diversamente como celtas, aborígenes, e incluso germanos. Algunas autoridades mantienen que llegaron a Britania después de los britanos, y justo antes de la llegada de los gaélicos. Los «pictos bárbaros de Galloway», que aparecen ampliamente en la leyenda y en los inicios de la historia escocesa, eran sin duda alguna de una raza muy mezclada —con toda probabilidad predominantemente celta, a la vez címrica y gaélica—, y hablaban una especie de címrico bastardeado, adulterado con elementos de gaélico y aborigen, en cuya deformación posterior debió de darse asimismo una considerable mezcla de germánico y escandinavo. Probablemente el término «picto» se aplicaba con propiedad sólo a la tribu nómada celta que se estableció en Galloway y presumiblemente conquistó y fue absorbida por la población aborigen. Mas, para mí, «picto» debe referirse siempre a los pequeños y oscuros aborígenes mediterráneos de Brkania. Esto no es extraño, dado que cuando leí por primera vez sobre estos aborígenes se les mencionaba como pictos. Lo extraño es mi incansable interés por ellos. Leí sobre ellos por primera vez en historias de Escocia; meras referencias, usualmente desaprobatorias. Entiéndase, mis lecturas de historia de la infancia eran dispersas y esquemáticas, debido al hecho de que vivía en el campo, donde tales libros eran escasos. Era un entusiasta de la historia escocesa, toda la que podía obtener, y sentía un parentesco con los hombres de los clanes, ataviados con sus faldellines, a causa de la vena escocesa en mi propia sangre. En las breves y condensadas historias que leía, los pictos eran apenas mencionados en sus enfrentamientos, y derrotas, con los escoceses. O en la historia inglesa, como la causa de que los britanos llamaran a los sajones. La descripción más completa de esta raza que leí en esa época era una breve acotación de un historiador inglés según la cual los pictos eran salvajes bestiales que vivían en chozas de barro. El único indicio que obtuve sobre ellos desde un punto de vista legendario provenía de una descripción de Rob Roy, quien, mencionando la longitud anormal de sus propios brazos, se comparaba al respecto con los pictos, comentando brevemente su apariencia fornida y simiesca. Puede verse que todo lo que leí en esa época no estaba pensado precisamente para inspirar admiración hacia tal raza. Librodot Gusanos de la tierra Robert E. Howard 3 Luego, cuando reñía unos doce años, pasé un breve tiempo en Nueva Orleans y descubrí en una biblioteca de la calle Canal un libro que detallaba el decurso de la historia inglesa desde los tiempos prehistóricos hasta —creo— la conquista normanda. Estaba escrito para escolares y narrado en un estilo interesante y romántico, probablemente con muchas imprecisiones históricas. Pero allí supe por primera vez del pequeño pueblo oscuro que habitó en un principio Inglaterra, y al que se mencionaba como pictos. Siempre he sentido un extraño interés en el término y en el pueblo, y en aquel momento me ensimismé estudiándoles. El escritor pintaba a los aborígenes bajo una luz no más admirativa que los demás historiadores cuyas obras había leído. Sus pictos eran astutos, furtivos, nada guerreros, y totalmente inferiores a las razas que les siguieron, lo que sin duda era cieno. Y con todo sentí una intensa simpatía por ese pueblo, y desde ese mismo momento les adopté como un medio de contacto con épocas antiguas. Les convertí en una fuerte raza de bárbaros guerreros, les di una honorable historia de glorias pasadas, y creé para ellos un gran rey, Bran Mak Morn. Debo admitir que mi imaginación era mas bien débil cuando llegó el momento

Recently converted files (publicly available):